Un varieté emocional con poemas, canciones, desnudos (para que todo no sea tan intelectual), artículos (la vida es un recorte y peque), pensamientos (cuando los haya), etc. Un cambalache descerebrado y jubiloso. Un bazar azaroso y desastrado. Se ruega entrar, pasear y comentar.
lunes, 23 de mayo de 2011
Equus
domingo, 22 de mayo de 2011
Como no amar a...
Hoy: Qué rico el mambo. Este tema de Pérez Prado es endorfínico como pocos. Cura la depresión, el mal de amores, el hipo y la calvicie. Una vez, para contrarrestar el final medio tristón y melanco de uno de mis espectáculos, lo puse como música de salida del público y una noche tuve gente bailando en los pasillos. Es que es irresistiblemente hermoso y alegre.
Gary Cooper
El gatopardo
En blanco y negro
sábado, 21 de mayo de 2011
Gene Kelly
Niní... ¿stripteasera?
Cannes 2011 o el tiempo pasa
Un personaje de Bergman decía: Me miro al espejo y veo un viejo, pero por dentro todavía soy un chico que se asombra por todo. En mi caso, más que el espejo, son las caras de los actores con los que me crié las que me informan que el tiempo no vuelve atrás, y que ya no soy un chico aunque me sienta como tal. A aprender del pasado y a disfrutar el futuro, entonces. Como antes, como siempre.
Naomi
Naomi Watts, un talento que ya no sorprendepor Fernando López
Cuando David Lynch la descubrió en el casting para Mulholland Drive, un piloto para una serie de TV, le confió al diario Los Angeles Times: "He visto a alguien en quien percibí enorme talento, una gran inteligencia, un alma bella y la posibilidad de afrontar diferentes papeles: una combinación maravillosa". El proyecto no prosperó, pero cuando Lynch pudo convertirlo en un largometraje en 2001, conservó para Naomi Watts el complejo doble papel de una aspirante a actriz metida en la trama laberíntica y alucinada de un thriller. Con El camino de los sueños (así se llamó entre nosotros), la exquisita actriz anglo-australiana sorprendió al público y a la crítica, cosechó un puñado de premios y dejó de integrar para siempre la extensa galería de intérpretes de mucha experiencia y escasa notoriedad que suele circular por Hollywood.
Ahora, hace rato que no sorprende a nadie. Al contrario, de ella sólo se esperan autoridad y compromiso interpretativo, trabajos pulidamente elaborados, entrega absoluta a las necesidades de cada personaje. De su ductilidad sobran pruebas; ahora mismo acaba de sumar con Poder que mata su impecable personificación de Valerie Plame, la agente encubierta de la CIA cuya identidad fue revelada en medio de un escándalo a propósito de las mentiras con que el gobierno de Bush justificó la invasión de Irak. Y aún es posible disfrutar de la impresionante elocuencia de su mirada en la escena de Conocerás al hombre de tus sueños, en la que espera de su jefe (Antonio Banderas) una declaración que nunca llega.
Por otro lado, todavía perdura el recuerdo de otras composiciones bien diferentes: la de Amor de madres, en la que era una abogada hiperprofesional, autosuficiente y fría, pero muy dada a fugaces encuentros puramente sexuales. O la conflictuada partera de Promesas del Este, involucrada en un asunto que la lleva hasta la mafia rusa en Londres. O la frívola inglesita burguesa que experimenta en El velo pintado una sustancial transformación cuando conoce la durísima realidad del cólera en la convulsionada China de los años veinte.
Las cosas no fueron fáciles para Naomi. Nacida en Inglaterra en 1968 y criada en Australia, cuenta que a los 11 años vio Fama y decidió ser actriz. Cuando su familia se trasladó a Australia, estudió actuación, se desilusionó con su primer papelito (For Love Alone), decidió probar fortuna como modelo en Japón ("la experiencia más deprimente de mi vida") y juró no volver a ponerse delante de la cámara. Pero en 1991 ya estaba de nuevo en el set. De Un romance en blanco y negro, le quedó la amistad de Nicole Kidman, que le daría ánimos cuando las cosas no salieran del todo bien en Sydney y, más tarde, en Hollywood. Filmó más de quince películas y unos cuantos telefilms, hasta que llegó el decisivo trabajo con Lynch y en seguida la intrépida reportera de La llamada, que consolidó su popularidad. Por fin, 21 gramos le dio, en 2003, su primera nominación al Oscar. Y hasta supo arreglárselas para ponerle espesor humano a la rubia que siempre seduce a King Kong.
Seguirá hablándose de ella por causa de futuros estrenos, entre ellos J. Edgar, la biopic de Clint Eastwood, en la que encarna a la secretaria del controvertido jefe del FBI, papel a cargo de Leonardo DiCaprio. Y acaso un proyecto recién anunciado que la reunirá en la pantalla con Liv Schreiber, su marido (y padre de sus dos hijos). Es otra historia real: la de Chuck Wepner, el boxeador recordado por haber aguantado los quince rounds de una pelea con Muhammad Ali en 1975 y que -según se dice- inspiró a Sylvester Stallone el personaje de Rocky. El film se llamará The Bleeder, el apodo que el púgil mereció por sus cejas, que sangraban fácilmente. Aunque él se define como "el sobreviviente de Ali".
viernes, 20 de mayo de 2011
Todo va mejor con...
¿Bailamos?
Deborah Kerr, actriz milagrosa, capaz de manejar baile, miriñaque y tensión sexual como si fuera coser y cantar.
jueves, 19 de mayo de 2011
miércoles, 18 de mayo de 2011
Harrison Jones
Riesgos y privilegios
martes, 17 de mayo de 2011
Santo Patrono
lunes, 16 de mayo de 2011
La cuenta regresiva
La chica de la semana
domingo, 15 de mayo de 2011
Sonamos, se viene el estreno
Por qué
¿Por qué una única función? Y... a veces las cosas salen así. No sé si por azar, por una falta de respeto o por una voluntad suprema de mantenernos jóvenes. Nada rejuvenece más que preparar arduamente algo que acontecerá sólo una vez. Pero no lloramos ni nos perdemos en lamentaciones inútiles, que la obra es una comedia escrita, actuada y dirigida con todas las ganas de entretener. El cuerpo alerta, el grito de guerra, el pecho a las balas y a desear y esperar lo mejor. Aunque vengan degollando, nada amo más que estar en un escenario. Y ya se sabe, aunque desesperemos, el amor siempre paga. Ojalá puedan acompañarnos.
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